El enemigo interno de Israel


Por Rubén Kaplan*

Como consecuencia de la guerra de Gaza, se generó una ola mundial de judeofobia, (eufemísticamente antisionismo) que ahora se agigantó por la denuncia del militante israelí de extrema izquierda Danny Zamir, quien afirmó “temeraria e irresponsablemente, que soldados del ejército de Israel (Tzahal) tuvieron un comportamiento inmoral y conductas aberrantes hacia la población civil palestina en el transcurso del conflicto.”

Las aseveraciones de Danny Zamir, quien registra como antecedente militar, haber sido encarcelado por el IDF en 1990 en la Ribera Occidental, al negarse a brindar protección a colonos judíos en una ceremonia religiosa, fueron transcriptas por el diario israelí Ha’aretz, que comparte la ideología de Zamir, el canal de televisión 10 de Israel y difundidas por importantes agencias de noticias internacionales y periódicos prominentes del orbe.

Zamir, que dirige la Academia premilitar Itzjak Rabin, en el curso preparatorio Oranim en Kiryat Tivon, convocó a soldados que participaron en la operación “Plomo Fundido” para que relatasen su experiencia. La reunión, estuvo signada por un claro y manifiesto preconcepto. Danny Zamir condenó desde el principio la operación israelí para el establecimiento de “nuevos límites para el ejército y su código ético y del Estado de Israel “y para la siembra de destrucción masiva entre la población civil.”

En un ámbito propicio para escuchar lo que el auditorio de izquierda esperaba, se conocieron testimonios de algunos soldados afirmando que camaradas asesinaron a civiles palestinos a sangre fría y cometieron actos de vandalismo durante la ofensiva en la Franja de Gaza. Las conclusiones fueron enviadas a través de boletines a los graduados del curso.

Exhibiendo un dudoso candor, Danny Zamir se mostró sorprendido por los relatos. “Nos quedamos absolutamente conmocionados. Fue un verdadero shock”, agregó Zamir, quien afirmó que informó el asunto al Estado Mayor, para que en forma urgente haga una investigación.

A raíz de la denuncia, inmediatamente, el jefe de de los servicios jurídicos del ejército, general Avijai Mendelblit, ordenó la apertura inmediata de una investigación penal.

La filtración del presunto hecho, por parte de Zamir a la prensa, causó en Israel, natural escozor y espanto.

La acusación, de cuya credibilidad ya se han planteado serias dudas, mereció la enfática desmentida del ministro de Defensa Ehud Barak, quien afirmó que el ejército de Israel es el de mayor moral del mundo.

El hecho que el IDF, avisara con antelación, arrojando panfletos a la población civil de Gaza, para que evacuase y evitar ser alcanzada por los bombardeos, que fueran hechas miles de llamadas a sus teléfonos y celulares para advertirles que se alejaran de los terroristas del Hamas, único y verdadero objetivo militar, respalda el aserto de Barak.

Investigaciones iniciadas, arrojaron conclusiones preliminares, difundidas en el Canal 2 de Israel, por medio de su corresponsal Roni Daniel. Éste informó que el soldado que supuestamente fue testigo del disparo de un francotirador que mató a una madre con sus dos hijos, admitió a su comandante de brigada, que no vio tal cosa. El soldado que mencionó Ha’aretz en su artículo, concluyó que ni siquiera estuvo en Gaza.

La segunda acusación se basa en otro incidente, en el que una anciana se habría aproximado a una unidad del IDF y un oficial ordenó que le disparasen porque podía ser una terrorista suicida, al igual que decenas de mujeres, niños y personas con deficiencias mentales, que son utilizados por Hamas para perpetrar atentados terroristas.

En el informe, el soldado que dio su testimonio, tampoco testigo presencial, dijo “a partir de la descripción de lo ocurrido” denotando de tal modo, que se refería a rumores escuchados en su unidad.

Las prerrogativas de la democracia de Israel, la única de Medio Oriente y que permite expresarse libremente, son usufructuadas maliciosamente en su contra.

Ha’aretz, New York Times y otras publicaciones que se apresuraron a condenar a Israel, sin chequear rigurosamente la información, ignoraron convenientemente, testimonios verídicos de otros soldados israelíes recogidos por el diario Yediot Ajaronot. “Yo no creo que haya habido soldados buscando palestinos para matar sin ninguna razón” dijo el soldado de 21 años Danziger Assaf, perteneciente a la Brigada Givati y herido tres días antes de la finalización de la operación “Plomo Fundido”.

“Lo que sucedió no es agradable para nadie, queremos que termine lo antes posible, siempre tratamos de evitar el contacto con los civiles inocentes.”

Según Danziger, a los soldados se les dio órdenes específicas para abrir fuego sólo contra los terroristas armados o personas que representaban una amenaza. “No hubo incidentes de vandalismo en ninguno de los edificios ocupados. Hicimos solamente lo que se justifica y actuamos por necesidad. Nadie disparó contra civiles. La gente caminaba libremente entre nosotros.”

Idan Zuaretz, un comandante de compañía, también de la Brigada Givati, puso en tela de juicio la integridad de los soldados que hicieron las polémica declaraciones en el curso de Tivon. “Si este era un tema candente para ellos, ¿por qué han permanecido en silencio hasta ahora? En un nivel ético y moral, están obligados a detener lo que según ellos se había producido y no esperar dos meses para ser escuchado en algún debate esotérico.”

En momentos que la sociedad israelí, se está recuperando del estupor causado por noticias aparentemente sin sustento, que aunque terminen siendo refutadas o desmentidas en su totalidad, han producido un irreversible daño a su país, el lunes 23 de marzo una nueva denuncia la sacude y estremece.

Radhika Coomaraswamy, abogada y antigua presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Sri Lanka y actual representante de la ONU en temas de infancia y conflictos armados, denunció que él ejército de Israel utilizó a un niño palestino de 11 años como escudo humano en la operación “Plomo Fundido”

Según publica el Jerusalem Post, Coomaraswamy afirmó que el ejército ordenó al muchacho a caminar delante de los soldados que dispararon en Gaza en el barrio tel al- Hawa y a edificios antes de entrar en ellos. La enviada de la ONU dijo que el incidente ocurrió el 15 de enero, después que los tanques del IDF habían rodeado el barrio, lo que constituyó a su entender, una violación de los israelíes del derecho internacional.

Ampliando sus acusaciones, Coomaraswamy expresó que soldados del IDF dispararon a niños palestinos y destruyeron una casa con una mujer y un niño aún dentro.

El informe insta a Israel a investigar las violaciones de los derechos humanos y revela que Hamas había cometido otros abusos, pero que se ha negado a investigar las denuncias.

La enviada de la ONU debiera estar más atenta a un informe de febrero de 2009 que dice que muere más población civil en los enfrentamientos en Sri Lanka, mientras continúan los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los Tigres de Liberación de Eelam Tamil , a otro que expresa en el mundo existen todavía 300.000 niños soldados y que 15 países utilizan a menores como combatientes.

La misión diplomática de Israel en Ginebra, aseguró que responderá a las acusaciones en la reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Este informe ya ha sido criticado por el embajador ante el Consejo de Derechos Humanos, Aharon Leshno Yar, que imputa a Coomaraswamy “ignorar deliberadamente y aminorar el terrorismo y otras amenazas que sufrimos”, así como el uso de escudos humanos por parte de Hamas.

Leshno Yar cree con razón, que el documento forma parte de la estrategia del patrón de “demonizar a Israel” que sigue el Consejo, donde un bloque informal de naciones musulmanas y africanas, respaldadas por Rusia, China y Cuba tienen una mayoría de facto.

Un informe aún más lapidario fue el presentado ante el mismo organismo por el conocido norteamericano, furibundo antiisraelí y Khomeinista confeso, profesor Richard Falk, al que Israel le negó el ingreso en mayo de 2008.

Enceguecido por el odio, Falk afirmó entre otros dislates, que tras ganar los comicios en Gaza, el Hamas propuso a Israel prolongar el alto el fuego y lo mantuvo más de un año a pesar de las continuas provocaciones y ataques israelíes.

Como si no le bastara a Israel, que busca denodadamente formar gobierno, entrar en una cuenta regresiva para neutralizar la amenaza de Irán, que conspira contra su existencia, y además estar atento a la frontera con Siria, a los terroristas del Hamas en Gaza y Hezbollah en Líbano, se ve obligado el Estado hebreo a dispersar su energía, para defenderse de la izquierda nihilista representada entre otros por B’Tselem, Yesh Gvul, Shalom Ajshav y Machsom Watch, y los ultraortodoxos y antisionistas Neturei Karta, sus dañinos enemigos internos.


Fuente

1. El Reloj

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