El parto prematuro eleva el riesgo de discapacidad adulta


Por Karla Gale *

Alteraciones físicas, mentales y sociales afectan la vida de muchos adultos que nacieron prematuramente, indicó un estudio nacional realizado en Noruega y publicado en The New England Journal of Medicine.

“Lo que más nos sorprendió fue la consistencia de la relación dosis-respuesta entre la edad gestacional y casi todos los resultados estudiados”, dijo a Reuters Health el autor principal del estudio, el doctor Dag Moster.

Esto significa que cuanto más temprano nace un bebé, mayores eran las alteraciones.

“Por otro lado, confirmamos que la mayoría de los bebés prematuros sin discapacidades tenían un buen funcionamiento adulto”, agregó el experto.

El equipo, de la Universidad de Bergen, relacionó datos de los registros nacionales para identificar a los niños de distinta edad gestacional nacidos hasta el 2003.

Los participantes fueron casi 870.000 bebés con por lo menos 23 semanas de gestación al momento de nacer. No se incluyeron bebés con anormalidades congénitas.

Entre los bebés más prematuros, el riesgo de parálisis cerebral aumentó en el tiempo, lo que reflejó tasas más altas de supervivencia en ese grupo de bebés.

En general, el 6 por ciento de los bebés nacidos entre la semana 28 y 30 de gestación y el 9 por ciento de los niños nacidos entre la semana 23 y 27 tenían parálisis cerebral, una diferencia estadísticamente significativa comparada con los nacimientos a término.

“Un estudio que se está haciendo sobre niños nacidos en Noruega en 1999-2000 registró una tasa de supervivencia a los 5 años de edad del 80 por ciento entre los bebés con 23-27 semanas de gestación, un aumento significativo comparado con el 20 por ciento de nuestro estudio”, expresó el investigador.

“Lamentablemente, las tasas de parálisis cerebral en ambos estudios son parecidas”, comentó Moster.

Los resultados demostraron también la existencia de una tendencia a desarrollar retraso mental, trastornos del desarrollo psicológico, del comportamiento y de las emociones, una alteración grave de la visión o la audición y epilepsia.

Cuando excluyeron a las personas con enfermedades clínicas, las diferencias eran pequeñas, pero muy significativas entre la edad gestacional y el logro educativo, el ingreso salarial, encontrar una pareja y tener hijos.

En cambio, no se registró una diferencia importante entre la tasa de desempleo, el consumo de drogas, la conducta violenta y otros delitos.

“Observamos un mayor riesgo de discapacidad, aún entre los niños moderadamente prematuros”, cuyas edades superaban ampliamente a la de los niños más prematuros, destacó Moster.

“Se necesitan estudios para identificar los factores modificables que predicen los resultados adultos entre niños prematuros para mejorar las estrategias preventivas y terapéuticas”, concluyeron los investigadores.

* Karla Gale, periodista (Reuters) en Nueva York.

Fuente

1. The New England Journal of Medicine – 17/07/08

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